All of me... Why not take all of me?????
Si, que me tomen toda. Siento que me deshilacho. Me esparzo. En la galaxia. Siento que mi realidad se expande hasta el mareo.
Cuando uno tiene el síndrome de la cama voladora (generalmente después de una noche caótica), lo mejor es anclar un pie en el piso, tocar tierra, y luego, abandonarse, dejarse ir y aturdir, con la tranquilidad que sólo puede aportar el maravilloso pragmatismo de las leyes físicas las más elementales.
El universo es increiblemente coherente. Pero nos olvidamos que, a distancia de peroné se encuentra una superficie plana, que nos sostiene, con la cual, si establecemos un contacto sólido, se opera una magia. Nos serenamos mientras que estamos abducidos por túneles y curbas, sin gravedad alguna. Sin rumbo ni propósito.
Siento cada vez más las conexiones entre eventos y personas. Veo la gente y las cosas entrechocarse como una gran reacción en cadena de dominós, cuya figura estuviera metaformoseándose en permanencia. Es frustrante. Me siento adentro y afuera al mismo tiempo.
Somos muchos en sentirse así, sin embargo, seguimos entrechocándonos por costumbre, por comodidad o por reflejo pavloviano. Somos la generación "sin futuro". Estamos presenciando la muerte del proceso de vida. Las cosas duran cada vez menos, se tiran y se remplazan. Nacen y mueren en la indiferencia general. Pasa lo mismo con las relaciones. De todo tipo. Laborales, amorosas, amistosas. Cada vez se vuelven más agotadoras y más cortas.
Ya nada parece tener sentido y al mismo tiempo, todo es posible y hay tantos sentidos como hay de seres humanos. Estoy mareada.
Así que: a poner un pie (con calcetín que hace frío) en el piso, y a volar un rato sin rumbo, a ver a donde nos lleva.
Hoy, Barcelona sin... dramamine!!
miércoles, 13 de octubre de 2010
domingo, 22 de agosto de 2010
Hoy, después del silencio.
Barcelona, tierra de nadie donde todos se encuentran. Mi experiencia de Barcelona se está volviendo al límite de lo místico. Estoy descubriendo la profundidad de la ligereza. La medida de lo exacto. La esencia misma de la existencia: la armonía. Simplemente.
No luchar. Contra nada. Contra nadie. Escuchar, ver, tocar, caminar, nadar, pedalear, respirar... Solo eso.
Los miedos y las complicaciones se resbalan, se esfuman, desexisten [sic]. Es como desempañar el espejo. Es una sensación extraña cuando por otro lado, un terrible desamparo emploma el aire de nuestros tiempos. Nos rodean los zombies. Se van descarapelando lentamente sus almas y se acaban pudriendo en medio del desprecio y de la impotencia general. Se respira una vaga brisa de ineluctabilidad en el aire de nuestros tiempos. Está a punto de reventar la condensación de tanta tristeza acumulada.
Estoy perpleja. ¿Cómo podemos seguir adelante con nuestras vidas sin dedicarle siquiera un pensamiento al sentido de todo esto? ¿De verdad no nos damos cuenta de lo que esta pasando en frente de nuestras narices? ¿Cómo es posible que haya tanta gente con una autoestima por los suelos, y que nadie se pare a pensar que tal vez sea un elemento esencial para resolver la ecuación social que fallamos siempre en descifrar?
Gracias a dios, uno se va encontrando con gente maravillosa que sigue ahí cual junco, firme y flexible a la vez. Valorar, agradecer, atesorar y volver a agradecer de nuevo. De verdad. Son el único antídoto contra la pandemia de insensatez que reta peligrosamente nuestra cordura.
No es broma, es un reto y no cualquiera. En estos últimos 8 meses he ido armando un extraordinario compendio de historias con desenlaces más que sorprendentes y diálogos eximidos de toda lógica. Historias que afligen el que las vive. Historias de stand up comedy. Cuando uno las cuenta resultan graciosas de lo absurdas que son, lo que es problemático cuando uno se ve implicado directamente. Pone a dura prueba tanto nuestro sentido común, como nuestro equilibrio mental y emocional.
¡¡¡Paremos la contaminación vivencial!!!
¡¡¡Restituyamos la dignidad y la autoestima!!!
Por mientras, gracias a todos!!
Hoy, Barcelona sin... razón!
No luchar. Contra nada. Contra nadie. Escuchar, ver, tocar, caminar, nadar, pedalear, respirar... Solo eso.
Los miedos y las complicaciones se resbalan, se esfuman, desexisten [sic]. Es como desempañar el espejo. Es una sensación extraña cuando por otro lado, un terrible desamparo emploma el aire de nuestros tiempos. Nos rodean los zombies. Se van descarapelando lentamente sus almas y se acaban pudriendo en medio del desprecio y de la impotencia general. Se respira una vaga brisa de ineluctabilidad en el aire de nuestros tiempos. Está a punto de reventar la condensación de tanta tristeza acumulada.
Estoy perpleja. ¿Cómo podemos seguir adelante con nuestras vidas sin dedicarle siquiera un pensamiento al sentido de todo esto? ¿De verdad no nos damos cuenta de lo que esta pasando en frente de nuestras narices? ¿Cómo es posible que haya tanta gente con una autoestima por los suelos, y que nadie se pare a pensar que tal vez sea un elemento esencial para resolver la ecuación social que fallamos siempre en descifrar?
Gracias a dios, uno se va encontrando con gente maravillosa que sigue ahí cual junco, firme y flexible a la vez. Valorar, agradecer, atesorar y volver a agradecer de nuevo. De verdad. Son el único antídoto contra la pandemia de insensatez que reta peligrosamente nuestra cordura.
No es broma, es un reto y no cualquiera. En estos últimos 8 meses he ido armando un extraordinario compendio de historias con desenlaces más que sorprendentes y diálogos eximidos de toda lógica. Historias que afligen el que las vive. Historias de stand up comedy. Cuando uno las cuenta resultan graciosas de lo absurdas que son, lo que es problemático cuando uno se ve implicado directamente. Pone a dura prueba tanto nuestro sentido común, como nuestro equilibrio mental y emocional.
¡¡¡Paremos la contaminación vivencial!!!
¡¡¡Restituyamos la dignidad y la autoestima!!!
Por mientras, gracias a todos!!
Hoy, Barcelona sin... razón!
martes, 11 de mayo de 2010
Hoy, la que anda mal soy yo...
Bueno... resulta que al final la amonestación solo era amenaza. Al final me otorgaron el beneficio de la duda (la de ellos sobre todo) de si estaba yo bien informada (por ellos mas que nada). Asunto resuelto y todo el mundo feliz. Estoy aliviada a decir verdad, pero no pedía ningun favor. Se los dije. Así tal cual. No les pido favores, hagan lo que consideren justo y necesario. Asumo. Pero aún así me hicieron el favor. No iba yo a pelear. De ninguna manera. Aprendí la mansedumbre con ellos y les debía en esa ocasión de estar a la altura de tan dignas enseñanzas. "A win-win situation" como dirían nuestros amigos anglosajones.
El ambiente en la colmena se amenizó bastante. Huele a fin o a nuevo comienzo, quien sabe. La atmósfera se aligeró muchísimo. Por fin todo el mundo dejó de pelear contra la evidencia de su realidad. La inexorable impermanencia de las cosas lavó las culpas y hasta la desgana del cotidiano. Las risas han regresado a los cubículos, el cielo es más azul y hasta parecería que solo se estan acabando las vacaciones... Y no la campaña.
Mi vida se ha vuelto sumamente interesante, entre el proyecto de agencia, las clases de francés, los artículos que mando cada lunes (salvo hoy) a la revista de música, las conferencias, los eventos, la labor de tejer mi red de conexiones profesionales... todo eso es sumamente emocionante.
Por otro lado, mi salud me tiene preocupada. Va de mal en peor. La fiebre calienta estas lineas por cierto. Cada día que pasa es una incertidumbre permanente de como me sentiré al momento siguiente. Mi asma no me deja en paz. Los médicos son ineficientes. Me recuerdan F. "Pero ya vas a dejar de exagerar por favor?!". Acaso tengo que llegar en camilla para que me tomen en serio? El ibuprofeno que me recetaron 3 semanas seguidas, no sólo no surtió efecto, debilitando mis defensas, sino que despertó un asma que llevaba años sin manifestarse de semejante manera. Mi mente quiere avanzar pero mi cuerpo se rinde, débil, sin fuerzas, obligándome a vivir como proezas los esfuerzos más diminutos. Me pone de malas. No soy yo. No me reconozco. Sufro en silencio pero sin poder ocultar mi agotamiento, siento que se me nota en la mirada. Me siento apagada y no aguanto más. Hasta la noche es temible, con sus ahogos, sus agitaciones, sus ataques de tos... Y al final del tunel, ta vez, si me porto bien y dejo de exagerar... La cortisona.
Hoy, Barcelona sin... aire!
El ambiente en la colmena se amenizó bastante. Huele a fin o a nuevo comienzo, quien sabe. La atmósfera se aligeró muchísimo. Por fin todo el mundo dejó de pelear contra la evidencia de su realidad. La inexorable impermanencia de las cosas lavó las culpas y hasta la desgana del cotidiano. Las risas han regresado a los cubículos, el cielo es más azul y hasta parecería que solo se estan acabando las vacaciones... Y no la campaña.
Mi vida se ha vuelto sumamente interesante, entre el proyecto de agencia, las clases de francés, los artículos que mando cada lunes (salvo hoy) a la revista de música, las conferencias, los eventos, la labor de tejer mi red de conexiones profesionales... todo eso es sumamente emocionante.
Por otro lado, mi salud me tiene preocupada. Va de mal en peor. La fiebre calienta estas lineas por cierto. Cada día que pasa es una incertidumbre permanente de como me sentiré al momento siguiente. Mi asma no me deja en paz. Los médicos son ineficientes. Me recuerdan F. "Pero ya vas a dejar de exagerar por favor?!". Acaso tengo que llegar en camilla para que me tomen en serio? El ibuprofeno que me recetaron 3 semanas seguidas, no sólo no surtió efecto, debilitando mis defensas, sino que despertó un asma que llevaba años sin manifestarse de semejante manera. Mi mente quiere avanzar pero mi cuerpo se rinde, débil, sin fuerzas, obligándome a vivir como proezas los esfuerzos más diminutos. Me pone de malas. No soy yo. No me reconozco. Sufro en silencio pero sin poder ocultar mi agotamiento, siento que se me nota en la mirada. Me siento apagada y no aguanto más. Hasta la noche es temible, con sus ahogos, sus agitaciones, sus ataques de tos... Y al final del tunel, ta vez, si me porto bien y dejo de exagerar... La cortisona.
Hoy, Barcelona sin... aire!
miércoles, 5 de mayo de 2010
Hoy, me pregunto....
Hoy rompo solemnemente el silencio de mi cuarentena emocional, porque sino pierdo el hilo. Y no me conviene. Todo tiene que quedar registrado en la bitácora por cualquier auditoría del alma que pueda caer, así de sorpresa. Suele pasar.
Lo repito, mi resiliencia me sorprende. El cotidiano en la colmena se ha vuelto insoportable. No por el trabajo en sí, sino por el hedor de la descomposición de las relaciones humanas que va gangrenando, cubículo por cubículo, la salud mental del equipo. Lo peor de cada uno sale a flote. La situación es terriblemente absurda y pesada. Todos pierden los estribos a su nivel, irritando a los demás, y revelando a menudo la madera de la cual estan hechos. Lo cuento a la tercera persona para tomar un poco de distancia, pero es una evidencia que soy parte del cuadro.
Para describir un poco la envergadura de mi perplejidad, me debo de relatar ciertos hechos. Mi supervisor, el hombrecito anxioso, es un ser muy desorganizado. Y encima de el, hay otro supervisor, tan organizado que siempre da la sensación no hacer nada. Éste último, es un hombre particularmente opaco y turbio. Para efectos de facilitar la narración, lo llamaremos al azar, F.
El jueves de la semana pasada, el departamento técnico nunca estuvo tan solicitado. El programa que genera las llamadas se volvió loco y empezó a hacer cualquier cosa. A la décima señal de inminente colapso, se me escapó un torpe tal vez, pero incontrolable "El programa esta vuelto loco". Se lo dije a mi pantalla de computadora, voltée intuitivamente hacia la izquierda para encontrar el mismo desconcierto en la cara de mi compañera, y sentí de repente que alguien me estaba observando a mis espaldas. Me volteé y ví a F, hincado sobre mi hombro, mirando fijamente la pantalla que ostentaba un amenazante mensaje de error. Sin pestañar, me dice muy serio: "Quieres dejar ya de exagerar, por favor?!". Si fue broma, como alegó después, no me percaté en lo más mínimo. Un tanto exasperada por la tomadera de pelo que implicaba su comentario, lo invité secamente a dejar de negar la evidencia que tenía frente a sus ojos.
Pero claro, la culpa la tenía que tener yo, así que me gritó en un tono poco amable que si tenía algún problema, que mejor me fuera a tomar un café. No lo hice. Hubiera sido aceptar que mi problema tuviese la naturaleza que F le atribuía, lo que por supuesto, no estaba dispuesta a conceder. El problema era esencialmente técnico, no anímico. Y aunque así hubiera sido, al decidir estar en donde está, F se privó categóricamente del privilegio de poder influir positivamente en nuestros ánimos, y me sorprende que todavía tenga la ridícula vanidad de querer exigir sonrisas a personas agotadas por tanto sinsentido.
Hablando de sinsentido, el lunes siguiente (antes de ayer), me saluda a mis espaldas (claro, cuando yo estoy de frente, mejor no...), no tenía muchas ganas de contestarle después de su desplante anterior. Si no hay comunicacion con alguien mejor no forzarla, ni tampoco forzar la hypocrecía hasta saludar una persona que te ha perdido el respeto. Sobre todo que podría pasar días enteros sin tener que hablar con él. Nos preguntamos todos en que consiste su trabajo porque se mete de vez en cuando en ciertas decisiones que le correspenden a otras personas... En fin. La cuestion es que me reprochó durante los 20 min de un junta convocada tras el "incidente", que el respeto era el saludarse en las mañanas, y que si él me había gritado era porque yo tenía la culpa, que yo no me controlaba, que no escuchaba a los demás y bla bla bla bla bla. Al final me disculpé con fervor y le prometí saludarlo religiosamente cada mañana de ahí en adelante.
Ese mismo día, el lunes, pedí mi día de martes para hacer mis cosas, trámites administrativos, llamadas, etc. Le avisé a mi supervidor, me dijo que sí, que no había problema, que nomas me acordara de traer los justificativos de los lugares adonde haya ido, y de llenar mi hoja de ausencia. El martes en la mañana ameneció lloviendo y me habían cortado la línea de teléfono injustamente. Pasé 3 horas peleándome con la gente de la compañía de teléfono (los únicos que puedes llamar cuando te cortan la linea...) y se me vino abajo todo el día que tenía planeado. Avanzé en mis cosas, pero desde la casa, con ánimo enjaulado y agorafóbico.
Hoy llegando al trabajo, pasé frente al escritorio de F, lo saludé como el decoro lo exige, sigo de largo en dirección del perchero para colgar mi abrigo... Ahi me dí cuenta que algo andaba mal, algún sentimiento confuso de extrañeza... Y de repente, Oh gran sorpresa! Me percaté de que F no había contestado mi saludo!!!! Me reí mucho internamente y fue la carcajada de lástima que arrasó con el poco de credibilidad que F todavía tenía ante mis ojos. En fin, le dije a mi supervisor que no tenía justificativos, que hicieran lo que más justo les pareciera, que solo me avisaran de los pasos a seguir con mi hoja de ausencia y Recursos Humanos. Saqué mi libro de Sudokus (es la única solución que encontré para no dejar mi mente vagar demasiado por los mares nauseabundos del eterno disgusto de un trabajo estúpido), y se pasó el día sin incidentes, y hasta pasó rápido. Al mediodía fuí a comer con las 3 otras chicas, siempre nos reímos mucho, y hablamos de política, aunque siempre acaba en queja sobre el ambiente podrido de trabajo en el que estamos. Hoy reíamos de la gente que nos dice siempre que tenemos suerte de tener trabajo. Suerte. Aja. Si. Mmmmm. Sin comentarios.
Cinco minutos antes de irme, le recuerdé a mi supervisor el asunto de mi ausencia. Me dijo que me esperara, que le iba a preguntar a F. Regresó diciéndome que, básicamente, F ya había mandado el reporte de ausencia injustificada a Recursos Humanos, valiéndome una amonestación, y que ya no se podía hacer nada, pero que tampoco era muy grave... y en tono de confidencia: "si para mañana consigues los justificativos, no pasaría nada porque tienes hasta 78h para traerlos, de hecho técnicamente, tienes otros 2 días". Dejo el lector sacar sus propias conclusiones pero en ese momento, la carcajada de lástima se extendió a mi pobre supervisor y todo este sistema absurdo en el que todos se toman cosas tan poco valiosas tan en serio... A finales de mayo se acaba este trabajo y por ello, bendigo los cielos que estan en lo alto.
Lo repito, mi resiliencia me sorprende. El cotidiano en la colmena se ha vuelto insoportable. No por el trabajo en sí, sino por el hedor de la descomposición de las relaciones humanas que va gangrenando, cubículo por cubículo, la salud mental del equipo. Lo peor de cada uno sale a flote. La situación es terriblemente absurda y pesada. Todos pierden los estribos a su nivel, irritando a los demás, y revelando a menudo la madera de la cual estan hechos. Lo cuento a la tercera persona para tomar un poco de distancia, pero es una evidencia que soy parte del cuadro.
Para describir un poco la envergadura de mi perplejidad, me debo de relatar ciertos hechos. Mi supervisor, el hombrecito anxioso, es un ser muy desorganizado. Y encima de el, hay otro supervisor, tan organizado que siempre da la sensación no hacer nada. Éste último, es un hombre particularmente opaco y turbio. Para efectos de facilitar la narración, lo llamaremos al azar, F.
El jueves de la semana pasada, el departamento técnico nunca estuvo tan solicitado. El programa que genera las llamadas se volvió loco y empezó a hacer cualquier cosa. A la décima señal de inminente colapso, se me escapó un torpe tal vez, pero incontrolable "El programa esta vuelto loco". Se lo dije a mi pantalla de computadora, voltée intuitivamente hacia la izquierda para encontrar el mismo desconcierto en la cara de mi compañera, y sentí de repente que alguien me estaba observando a mis espaldas. Me volteé y ví a F, hincado sobre mi hombro, mirando fijamente la pantalla que ostentaba un amenazante mensaje de error. Sin pestañar, me dice muy serio: "Quieres dejar ya de exagerar, por favor?!". Si fue broma, como alegó después, no me percaté en lo más mínimo. Un tanto exasperada por la tomadera de pelo que implicaba su comentario, lo invité secamente a dejar de negar la evidencia que tenía frente a sus ojos.
Pero claro, la culpa la tenía que tener yo, así que me gritó en un tono poco amable que si tenía algún problema, que mejor me fuera a tomar un café. No lo hice. Hubiera sido aceptar que mi problema tuviese la naturaleza que F le atribuía, lo que por supuesto, no estaba dispuesta a conceder. El problema era esencialmente técnico, no anímico. Y aunque así hubiera sido, al decidir estar en donde está, F se privó categóricamente del privilegio de poder influir positivamente en nuestros ánimos, y me sorprende que todavía tenga la ridícula vanidad de querer exigir sonrisas a personas agotadas por tanto sinsentido.
Hablando de sinsentido, el lunes siguiente (antes de ayer), me saluda a mis espaldas (claro, cuando yo estoy de frente, mejor no...), no tenía muchas ganas de contestarle después de su desplante anterior. Si no hay comunicacion con alguien mejor no forzarla, ni tampoco forzar la hypocrecía hasta saludar una persona que te ha perdido el respeto. Sobre todo que podría pasar días enteros sin tener que hablar con él. Nos preguntamos todos en que consiste su trabajo porque se mete de vez en cuando en ciertas decisiones que le correspenden a otras personas... En fin. La cuestion es que me reprochó durante los 20 min de un junta convocada tras el "incidente", que el respeto era el saludarse en las mañanas, y que si él me había gritado era porque yo tenía la culpa, que yo no me controlaba, que no escuchaba a los demás y bla bla bla bla bla. Al final me disculpé con fervor y le prometí saludarlo religiosamente cada mañana de ahí en adelante.
Ese mismo día, el lunes, pedí mi día de martes para hacer mis cosas, trámites administrativos, llamadas, etc. Le avisé a mi supervidor, me dijo que sí, que no había problema, que nomas me acordara de traer los justificativos de los lugares adonde haya ido, y de llenar mi hoja de ausencia. El martes en la mañana ameneció lloviendo y me habían cortado la línea de teléfono injustamente. Pasé 3 horas peleándome con la gente de la compañía de teléfono (los únicos que puedes llamar cuando te cortan la linea...) y se me vino abajo todo el día que tenía planeado. Avanzé en mis cosas, pero desde la casa, con ánimo enjaulado y agorafóbico.
Hoy llegando al trabajo, pasé frente al escritorio de F, lo saludé como el decoro lo exige, sigo de largo en dirección del perchero para colgar mi abrigo... Ahi me dí cuenta que algo andaba mal, algún sentimiento confuso de extrañeza... Y de repente, Oh gran sorpresa! Me percaté de que F no había contestado mi saludo!!!! Me reí mucho internamente y fue la carcajada de lástima que arrasó con el poco de credibilidad que F todavía tenía ante mis ojos. En fin, le dije a mi supervisor que no tenía justificativos, que hicieran lo que más justo les pareciera, que solo me avisaran de los pasos a seguir con mi hoja de ausencia y Recursos Humanos. Saqué mi libro de Sudokus (es la única solución que encontré para no dejar mi mente vagar demasiado por los mares nauseabundos del eterno disgusto de un trabajo estúpido), y se pasó el día sin incidentes, y hasta pasó rápido. Al mediodía fuí a comer con las 3 otras chicas, siempre nos reímos mucho, y hablamos de política, aunque siempre acaba en queja sobre el ambiente podrido de trabajo en el que estamos. Hoy reíamos de la gente que nos dice siempre que tenemos suerte de tener trabajo. Suerte. Aja. Si. Mmmmm. Sin comentarios.
Cinco minutos antes de irme, le recuerdé a mi supervisor el asunto de mi ausencia. Me dijo que me esperara, que le iba a preguntar a F. Regresó diciéndome que, básicamente, F ya había mandado el reporte de ausencia injustificada a Recursos Humanos, valiéndome una amonestación, y que ya no se podía hacer nada, pero que tampoco era muy grave... y en tono de confidencia: "si para mañana consigues los justificativos, no pasaría nada porque tienes hasta 78h para traerlos, de hecho técnicamente, tienes otros 2 días". Dejo el lector sacar sus propias conclusiones pero en ese momento, la carcajada de lástima se extendió a mi pobre supervisor y todo este sistema absurdo en el que todos se toman cosas tan poco valiosas tan en serio... A finales de mayo se acaba este trabajo y por ello, bendigo los cielos que estan en lo alto.
Hoy, Barcelona sin... ¿Qué?
viernes, 2 de abril de 2010
Hoy, me deslizo.
Reconecto con el ritual. Me siento en la cama, me fumo religiosamente mi toque, pongo música (hoy, Fiona Apple) y escribo, movida por una súbita urgencia. Diarrea emocional. Desbordamiento de ideas y teorías sobre todo. Las tengo que apuntar aqui para que no se me olviden. Para observarlas evolucionar. Pero no significa que las valide del todo. Son borradores. Solo ideas. No porque las diga con pasión, implica que me identifican.
Solía muy a menudo asociar sentimientos a mis emociones. Pero los sentimientos son lastres para las emociones, por otro lado mucho mas placenteras y adictivas. Porque estar enamorado, con todo lo que implica antropológicamente, en vez de estar simplemente y maravillosamente... bien? Las nubes, las sopla el viento. Sorprendente resiliencia (si de eso se tratase) la mía...
Estas son algunas definiciones de la resiliencia:
Fascinante! Por otro lado, cómo saber cuando es resiliencia o cuando es casuística y negación?? Cuando dices que estas bien, la gente nunca te cree... Siempre buscamos por donde se va a desportillar la máscara. Porque todos nos aferramos a la máscara. Las defensas. Y gastamos una energía tremenda en pretender salvar siempre las apariencias. Siempre. Todos. El universo mismo guarda sus secretos. Que, por cierto nos apresuramos en descubrir uno tras otro. No soportamos la no-apariencia, el empirismo puro, el no-dicho, la duda. No sabemos dudar. Nos enseñan desde pequeños que la indecisión es un gran defecto. "Ya decideteeeeee!!!". Me acuerdo como si fuera ayer. jaja.
Abrazar plenamente la duda, sin recelo ni pánico, tiene un valor terapéutico y vivencial admirable. Siempre tenemos que tener certezas? Certezas de que? De un mundo que nos rebasa completamente? De nosotros mismos? Que sabemos de nosotros mismos? Ni sabemos bien cómo funciona nuestro propio cuerpo... Vivimos rodeados de incertidumbres que nos pasamos la vida en eludir, torear, engañar, burlar. Absurdo. La vida es un brainstorming gigante en el que todos participamos, pero que intentamos asemejar a un referendum de voto anónimo.
Tengo que decirlo. Tal vez lo abrán escuchado por ahi. Pero tengo que desacatar. Vendo y vendo mucho. Ayer escuché varias veces el término "máquina de guerra". Espeluznante!! Y al mismo tiempo, coquetamente voluptuoso. Sentir una cierta admiración y respeto de parte de mis pares e impares. Esa sutíl estela de poder. Estoy aprendiendo a utilizar otro juguetito de la matrix. Pero sigue siendo la matrix, al fin y al cabo.
Ayer le ayudé a un muy buen amigo en la barra de su bar. Extrañaba esa sensación, estar atrás del zinc, sirviendo tragos y contar chistes, escuchar los borrachos, hacer un stand up comedy ante un público felizmente complaciente. Bebí unas cuantas copas de vino. Me sentía ligera y traviesa. Y luego canté. Lo extrañaba. Mucho. Terminé en los brazos de un desconocido que parecía necesitar ternura tanto como yo.
Hoy llegué a la colmena en un estado poco presentable. Pero era el día perfecto para eso. La oficina estaba vacía. Éramos a lo mucho 30 personas. Mi supervisor me vió llegar con una cara afligida, suspiró un tanto anxioso y se refugió en sus tareas administrativas para olvidar semejante entrada. Todo transcurrió igual que siempre, pero la atmósfera era más respirable. Había espacio, silencio, y no lo probé, pero seguro que eco tambien. Sin jefes. Sin presiones. Sin muchos límites, por ende, tranquilos y mansos. Tambien hubiera podido ser una escena de película. Una especie de tragicomedia social. O hasta un episodio de la Dimensión Desconocida.
No trabajo hasta el martes. Tengo ganas de playa, de sol, de placeres simples, amigos, terrazas, risas, aventuras y tesoros.
Hoy, Barcelona sin... coraza!
Solía muy a menudo asociar sentimientos a mis emociones. Pero los sentimientos son lastres para las emociones, por otro lado mucho mas placenteras y adictivas. Porque estar enamorado, con todo lo que implica antropológicamente, en vez de estar simplemente y maravillosamente... bien? Las nubes, las sopla el viento. Sorprendente resiliencia (si de eso se tratase) la mía...
Estas son algunas definiciones de la resiliencia:
La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas
E. Chávez y E. Yturralde (2006)
La resiliencia es un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad
Luthar (2000)
La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad, bajo presión y, por otra parte, mas allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles.
Vanistendael (1994)
La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intra-psíquicos que posibilitan tener una vida «sana» en un medio insano. Estos procesos se realizan a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones entre los atributos del niño y su ambiente familiar, social y cultural.
Rutter (1992)
Habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva.
ICCB, Institute on Child Resilience and Family (1994)
Fascinante! Por otro lado, cómo saber cuando es resiliencia o cuando es casuística y negación?? Cuando dices que estas bien, la gente nunca te cree... Siempre buscamos por donde se va a desportillar la máscara. Porque todos nos aferramos a la máscara. Las defensas. Y gastamos una energía tremenda en pretender salvar siempre las apariencias. Siempre. Todos. El universo mismo guarda sus secretos. Que, por cierto nos apresuramos en descubrir uno tras otro. No soportamos la no-apariencia, el empirismo puro, el no-dicho, la duda. No sabemos dudar. Nos enseñan desde pequeños que la indecisión es un gran defecto. "Ya decideteeeeee!!!". Me acuerdo como si fuera ayer. jaja.
Abrazar plenamente la duda, sin recelo ni pánico, tiene un valor terapéutico y vivencial admirable. Siempre tenemos que tener certezas? Certezas de que? De un mundo que nos rebasa completamente? De nosotros mismos? Que sabemos de nosotros mismos? Ni sabemos bien cómo funciona nuestro propio cuerpo... Vivimos rodeados de incertidumbres que nos pasamos la vida en eludir, torear, engañar, burlar. Absurdo. La vida es un brainstorming gigante en el que todos participamos, pero que intentamos asemejar a un referendum de voto anónimo.
Tengo que decirlo. Tal vez lo abrán escuchado por ahi. Pero tengo que desacatar. Vendo y vendo mucho. Ayer escuché varias veces el término "máquina de guerra". Espeluznante!! Y al mismo tiempo, coquetamente voluptuoso. Sentir una cierta admiración y respeto de parte de mis pares e impares. Esa sutíl estela de poder. Estoy aprendiendo a utilizar otro juguetito de la matrix. Pero sigue siendo la matrix, al fin y al cabo.
Ayer le ayudé a un muy buen amigo en la barra de su bar. Extrañaba esa sensación, estar atrás del zinc, sirviendo tragos y contar chistes, escuchar los borrachos, hacer un stand up comedy ante un público felizmente complaciente. Bebí unas cuantas copas de vino. Me sentía ligera y traviesa. Y luego canté. Lo extrañaba. Mucho. Terminé en los brazos de un desconocido que parecía necesitar ternura tanto como yo.
Hoy llegué a la colmena en un estado poco presentable. Pero era el día perfecto para eso. La oficina estaba vacía. Éramos a lo mucho 30 personas. Mi supervisor me vió llegar con una cara afligida, suspiró un tanto anxioso y se refugió en sus tareas administrativas para olvidar semejante entrada. Todo transcurrió igual que siempre, pero la atmósfera era más respirable. Había espacio, silencio, y no lo probé, pero seguro que eco tambien. Sin jefes. Sin presiones. Sin muchos límites, por ende, tranquilos y mansos. Tambien hubiera podido ser una escena de película. Una especie de tragicomedia social. O hasta un episodio de la Dimensión Desconocida.
No trabajo hasta el martes. Tengo ganas de playa, de sol, de placeres simples, amigos, terrazas, risas, aventuras y tesoros.
Hoy, Barcelona sin... coraza!
martes, 23 de marzo de 2010
Hoy, dudas...
Estoy experimentando. Explorando aspectos de mí que no conocía. Sale todo a flote. A flor de piel. Hipersensorial.
Vulnerable. Extremadamente vulnerable. Viva. Sensible y serena.
Aprendo lo que soy capaz de ser. Aprendo a fluir conmigo misma. Con mis dudas y mis certezas medio-certeras. Me descubro un sentido del humor que no me sospechaba. Aparte del bastante sucio que me caracteriza. Esa nostalgia que me invade, ese sorprendente anhelo de lo que dejó de ocurrir... Esa necesidad compulsiva de música, ese impulso incontenible de correr en las mañanas, todo parece estar en su lugar.
Elvis me canta canciones de amor. Tengo que sacar la ropa de la lavadora y me da una flojera infinita salir de mi burbuja. Estoy en una época burbujeante de mi vida. Flotando al azar sobre la realidad, redonda, irisada y carcajeante.
No me apetece tomar mis dudas en serio. Ni las mías, ni las de los demás. Quiero desenfado y alegría. No importa bajo que forma. Hablando o sin hablar. Debatiendo o consintiendo. Como sea, pero por favor con risas de por medio. La seriedad no me sienta bien. Lo profundo es para mi una obviedad que tiene que quedarse así. Es decir evidente. Tácita. Implícita. Sin necesidad de ahondar en el tema. Se puede explicar y aclarar todo, menos eso. Si se mezclan los sentimientos con las formas, todo se esfuma... O no? No se. Y no me preocupa mucho no saber. Estoy aprendiendo.
Hoy, Barcelona sin... certezas.
Aprendo lo que soy capaz de ser. Aprendo a fluir conmigo misma. Con mis dudas y mis certezas medio-certeras. Me descubro un sentido del humor que no me sospechaba. Aparte del bastante sucio que me caracteriza. Esa nostalgia que me invade, ese sorprendente anhelo de lo que dejó de ocurrir... Esa necesidad compulsiva de música, ese impulso incontenible de correr en las mañanas, todo parece estar en su lugar.
Elvis me canta canciones de amor. Tengo que sacar la ropa de la lavadora y me da una flojera infinita salir de mi burbuja. Estoy en una época burbujeante de mi vida. Flotando al azar sobre la realidad, redonda, irisada y carcajeante.
No me apetece tomar mis dudas en serio. Ni las mías, ni las de los demás. Quiero desenfado y alegría. No importa bajo que forma. Hablando o sin hablar. Debatiendo o consintiendo. Como sea, pero por favor con risas de por medio. La seriedad no me sienta bien. Lo profundo es para mi una obviedad que tiene que quedarse así. Es decir evidente. Tácita. Implícita. Sin necesidad de ahondar en el tema. Se puede explicar y aclarar todo, menos eso. Si se mezclan los sentimientos con las formas, todo se esfuma... O no? No se. Y no me preocupa mucho no saber. Estoy aprendiendo.
Hoy, Barcelona sin... certezas.
sábado, 20 de marzo de 2010
Hoy, hablemos...
Que es la suerte? Esa es la pregunta...? De verdad importa? Es un concepto como tantos otros, abstracto, fantaseado, redefinible al infinito, inestable, inexacto, inmaterial y trahicionero. Porque tenemos siempre que tapar con palabras lo que simplemente es, más allá de la percepción misma?
Los adjetivos van por dos. Uno bueno, otro malo. O es una cosa, o es la otra. Y cuando nos queremos ver sutiles y complejos, capaces de matizar las cosas, les pegamos adverbios. Nos resignamos a mas-o-menosear con nuestra realidad. Una buena parte de lo que decimos son palabras que no nos satisfacen. Siempre hubieramos querido decir las cosas de otra manera.
Porque no nos satisfacen? Será que intuimos que la realidad supera de mucho nuestros pobres intentos por cronicarla? Aún así, nos aferramos a nuestras sacro santas palabras y otros adjetivos. Son nuestra única ventana sobre los démas. Las palabras son las que nos afirman ante los démas, sean pronunciadas o escritas. Todo se rije por el idioma, poco importa cual.
Nos limita a tener y dar solo una interpretación muy aproximativa de lo que somos, de lo que queremos y de lo que sentimos. Las palabras como amor, vida, muerte, suerte, destino, son en realidad expectativas de lo que debería ser cuando nos toque algún dia. Cuando las vivimos de verdad, no las podemos ni definir, ni hablar, o si hacemos el intento, falla inexorablemente. La inexactitud del describir araña el dulce flotar de los acontecimientos. Como las gotas de una lluvia pesada en la superficie de un lago entre dos cerros.
Todo es estadística y expectativa. Maldita sea. Donde quedó la simplicidad? Porque somos incapaces de vivir las cosas sin querer absolutamente definirlas? Porque querer definir, cuando justamente es lo indefinido que pretendemos alcanzar una y otra vez? Porque buscar las palabras cuando no llegan por si solas?
En fin. Viva la utopía!
Hoy, Barcelona sin... definir!
Los adjetivos van por dos. Uno bueno, otro malo. O es una cosa, o es la otra. Y cuando nos queremos ver sutiles y complejos, capaces de matizar las cosas, les pegamos adverbios. Nos resignamos a mas-o-menosear con nuestra realidad. Una buena parte de lo que decimos son palabras que no nos satisfacen. Siempre hubieramos querido decir las cosas de otra manera.
Porque no nos satisfacen? Será que intuimos que la realidad supera de mucho nuestros pobres intentos por cronicarla? Aún así, nos aferramos a nuestras sacro santas palabras y otros adjetivos. Son nuestra única ventana sobre los démas. Las palabras son las que nos afirman ante los démas, sean pronunciadas o escritas. Todo se rije por el idioma, poco importa cual.
Nos limita a tener y dar solo una interpretación muy aproximativa de lo que somos, de lo que queremos y de lo que sentimos. Las palabras como amor, vida, muerte, suerte, destino, son en realidad expectativas de lo que debería ser cuando nos toque algún dia. Cuando las vivimos de verdad, no las podemos ni definir, ni hablar, o si hacemos el intento, falla inexorablemente. La inexactitud del describir araña el dulce flotar de los acontecimientos. Como las gotas de una lluvia pesada en la superficie de un lago entre dos cerros.
Todo es estadística y expectativa. Maldita sea. Donde quedó la simplicidad? Porque somos incapaces de vivir las cosas sin querer absolutamente definirlas? Porque querer definir, cuando justamente es lo indefinido que pretendemos alcanzar una y otra vez? Porque buscar las palabras cuando no llegan por si solas?
En fin. Viva la utopía!
Hoy, Barcelona sin... definir!
jueves, 18 de marzo de 2010
Hoy, la zanahoria!
Para que vean como somos peones en este mundo.
Desde hacía unos días estábamos desestabilizados. En el equipo que bautizé "los idiotas", somos ocho. Cinco chicos, tres chicas (como lo habrán notado, puro impar!). Antes, éramos seis en total. Cuatro chicos y dos chicas. Había un cierto equilibrio. Manejábamos tres campañas, un binoma por cada una. Farmacéuticos, enfermeras, y otra de enfermeras. Luego, entraron al equipo los dos que acaban de llegar hace una semana. Un chico y una chica. Yo estaba con los farmacéuticos, fuí la única que no cambiaron de campaña. Me cambiaron el binoma y pusieron a todos los demás a prospectar dentistas. Una campaña muy seria y en la cual se basan grandes esperanzas, al parecer. Pero tambien la de los farmacéuticos. Ayer, mi supervisor, el eterno entusiasta, asomó una cara radiante por encima de mi cubículo, para anunciarme triunfalmente que el cliente nos había hecho el honor de confiarnos otro archivo de muchos más contactos. Esperaba, acaso, que sintiese yo el mismo orgullo que experimentaba él?
Total que "los idiotas" no son idiotas por nada. Somos todos medio infradotados para la disciplina y el aprendizage del autoengaño, que vuelve el engaño ajeno más monetizable. Pero hay que reconocer que cuando ayer nos pasaron a la sala de conferencia para anunciarnos el plan de incentivos de venta, que la compañía, en su gran magnanimidad y más allá de la mezquindad del cliente, había querido instaurar, como reconocimiento y agradecimiento a nuestro agradable desenpeño, nos cambió un tanto la cara. Muy bien hecho. Muy bien calculado. Motivador para cada uno, solidario con el equipo, equilibrado, justo, federador. "Los idiotas", de repente, teníamos una causa. Aunque a nadie de nosotros le importe de más el dinero, pareció estimular nuestra productividad. Contamos las ventas. Calculamos. Estimamos. Soñamos con lo que hace falta.
Funciona y funciona muy bien. Los peor es que "los idiotas" somos un desastre pero aun así funciona. Es fascinante ver como se genera adrenalina con ingredientes tan sencillos. Curioso ver como de repente, nuestro rinconcito desenfadado de la colmena, empezó a tomar aires de bolsa de valores. Más bien, jugamos a la bolsa de valores. Las acciones son revistas y los millones, son vales de comida. Pero bueno, aunque no nos saque de pobres, es entretenido. Y dicen que con la zanahoria, el camino se hace más corto.
Es un poco perturbador ver las grietas del domo de nuestro propioTruman Show. Se cae la pintura y todo es un poco repetitivo y rutinario. Totalmente artificial y al mismo tiempo tan real como el ejetreo que nos invade casí al limite de la seriedad. Me recuerda cuando jugaba Quake (versión Capture The Flag) en red con mi banda de amigos nerds, cuando tenía 17 años. Eran los primeros cafés internet y el auge de los juegos en red, todos en su cubículo y todos jugando en computadoras contiguas. Nos gritábamos cosas que no escuchábamos, por el casco que traíamos en los oídos. Me recuerda la adolescencia. No sabía que iba a ser de mi vida, pero cada momento lo vivía tan intensamente que la actividad más absurda se volvía la aventura más emocionante e importante del momento.
Todo me inspira. Esa alquimia que cambia, ante mis ojos, revistas (que acaban casi todas calzando armarios) en desafíos, es el punto medular del misterio. Me asusta un poco pero ya es demasiado tarde, ahora que lo entreví, tengo que entenderlo. Me hace pensar que la vida es bella, aunque tengas que pasar por el valle para alcanzar la cima. El misterio.
En otro registro, la primavera sigue llegando, lenta pero segura. Valeriana del alma. Como una larga caricia sin fin. Como esa mirada en la que me refugio a veces para estar en paz.
Hoy, Barcelona sin... tesis!!
Desde hacía unos días estábamos desestabilizados. En el equipo que bautizé "los idiotas", somos ocho. Cinco chicos, tres chicas (como lo habrán notado, puro impar!). Antes, éramos seis en total. Cuatro chicos y dos chicas. Había un cierto equilibrio. Manejábamos tres campañas, un binoma por cada una. Farmacéuticos, enfermeras, y otra de enfermeras. Luego, entraron al equipo los dos que acaban de llegar hace una semana. Un chico y una chica. Yo estaba con los farmacéuticos, fuí la única que no cambiaron de campaña. Me cambiaron el binoma y pusieron a todos los demás a prospectar dentistas. Una campaña muy seria y en la cual se basan grandes esperanzas, al parecer. Pero tambien la de los farmacéuticos. Ayer, mi supervisor, el eterno entusiasta, asomó una cara radiante por encima de mi cubículo, para anunciarme triunfalmente que el cliente nos había hecho el honor de confiarnos otro archivo de muchos más contactos. Esperaba, acaso, que sintiese yo el mismo orgullo que experimentaba él?
Total que "los idiotas" no son idiotas por nada. Somos todos medio infradotados para la disciplina y el aprendizage del autoengaño, que vuelve el engaño ajeno más monetizable. Pero hay que reconocer que cuando ayer nos pasaron a la sala de conferencia para anunciarnos el plan de incentivos de venta, que la compañía, en su gran magnanimidad y más allá de la mezquindad del cliente, había querido instaurar, como reconocimiento y agradecimiento a nuestro agradable desenpeño, nos cambió un tanto la cara. Muy bien hecho. Muy bien calculado. Motivador para cada uno, solidario con el equipo, equilibrado, justo, federador. "Los idiotas", de repente, teníamos una causa. Aunque a nadie de nosotros le importe de más el dinero, pareció estimular nuestra productividad. Contamos las ventas. Calculamos. Estimamos. Soñamos con lo que hace falta.
Funciona y funciona muy bien. Los peor es que "los idiotas" somos un desastre pero aun así funciona. Es fascinante ver como se genera adrenalina con ingredientes tan sencillos. Curioso ver como de repente, nuestro rinconcito desenfadado de la colmena, empezó a tomar aires de bolsa de valores. Más bien, jugamos a la bolsa de valores. Las acciones son revistas y los millones, son vales de comida. Pero bueno, aunque no nos saque de pobres, es entretenido. Y dicen que con la zanahoria, el camino se hace más corto.
Es un poco perturbador ver las grietas del domo de nuestro propioTruman Show. Se cae la pintura y todo es un poco repetitivo y rutinario. Totalmente artificial y al mismo tiempo tan real como el ejetreo que nos invade casí al limite de la seriedad. Me recuerda cuando jugaba Quake (versión Capture The Flag) en red con mi banda de amigos nerds, cuando tenía 17 años. Eran los primeros cafés internet y el auge de los juegos en red, todos en su cubículo y todos jugando en computadoras contiguas. Nos gritábamos cosas que no escuchábamos, por el casco que traíamos en los oídos. Me recuerda la adolescencia. No sabía que iba a ser de mi vida, pero cada momento lo vivía tan intensamente que la actividad más absurda se volvía la aventura más emocionante e importante del momento.
Todo me inspira. Esa alquimia que cambia, ante mis ojos, revistas (que acaban casi todas calzando armarios) en desafíos, es el punto medular del misterio. Me asusta un poco pero ya es demasiado tarde, ahora que lo entreví, tengo que entenderlo. Me hace pensar que la vida es bella, aunque tengas que pasar por el valle para alcanzar la cima. El misterio.
En otro registro, la primavera sigue llegando, lenta pero segura. Valeriana del alma. Como una larga caricia sin fin. Como esa mirada en la que me refugio a veces para estar en paz.
Hoy, Barcelona sin... tesis!!
martes, 16 de marzo de 2010
Hoy, el miedo...
Prometí miedo, miedo será.
El miedo nace esencialmente del amor. El amor de nuestros padres que, cuando éramos pequeños, siempre temían por nuestro equilibrio (sobre todo cuando corríamos cerca de las escaleras), nuestra alimentación, nuestras frecuentaciones, nuestro futuro (fracaso escolar y otras protuberancias)... Pero más que nada creo yo, por sus consciencias. Todos los padres quieren ser buenos padres. Les da pavor imaginarse responsables de algun trauma (físico o psíquico) que pueda luego atormentarlos hasta la tumba. Consciente o inconscientemente, nos infunden miedo al mismo tiempo que el amor que sale disparado a torrentes cuando nos dan la vida.
Así empieza todo. El miedo es, por ende, adquirido. No es natural, es cultural. Conforme van pasando los años, nos rebelamos en contra de los miedos de nuestros progenitores, pero siempre recaemos en miedos ajenos. Pasamos de las aprehensiones del núcleo familiar, para seguir con las de toda nuestra generación de jóvenes reclutas que no se sienten listos a ser mandados al frente, y finalmente... a las de la sociedad en su conjunto. Conforme vamos creciendo, crece también la dimensión ajena, y por lo tanto la envergadura de los miedos que vehicula.
Regresemos un segundo al amor. El amor (tal como nos lo enseñan) es una gran mentira. Nos enseñan a poseer lo que amamos o amar lo que poseemos, que al fin y al cabo, viene siendo lo mismo. Y con poseer, quiero decir retener, controlar, cercar, ocultar... con aires de proteger, por supuesto. A quien se le ocurrió meternos en la cabeza que poseíamos algo en este mundo? Y sin embargo ahí vamos todos, padeciendo lo evidente, padeciendo la escurridez, el descontrol, la transparencia, la libertad. Y lo vivimos como una pérdida. Ahí reside el miedo.
El miedo se te mete por los poros y no te deja respirar por poco que le hagas caso. Aunque tengas muy presente que nada es realmente tuyo, cuando quieres, temes. Hay gente que deposita su amor en sus hijos, otros en el trabajo, otros tantos en el alcohol o en su pareja codependiente. Pero todos amamos la estabilidad. El cambio nos paraliza de miedo. El miedo al miedo. Cambiamos todo afuera para no tener que cambiar nada adentro, toreamos el miedo pero no lo enfrentamos nunca. Suena triste como una campanada de entierro... pero el miedo es el siniestro motor que mueve al planeta. Ni el sexo es tan potente... y eso que el sexo tiene lo suyo!
Filósofos y sabios de este mundo absurdo, os reto abiertamente... Redefinan el amor y acabarán con el miedo!
Hoy, Barcelona sin... miedo!!!
El miedo nace esencialmente del amor. El amor de nuestros padres que, cuando éramos pequeños, siempre temían por nuestro equilibrio (sobre todo cuando corríamos cerca de las escaleras), nuestra alimentación, nuestras frecuentaciones, nuestro futuro (fracaso escolar y otras protuberancias)... Pero más que nada creo yo, por sus consciencias. Todos los padres quieren ser buenos padres. Les da pavor imaginarse responsables de algun trauma (físico o psíquico) que pueda luego atormentarlos hasta la tumba. Consciente o inconscientemente, nos infunden miedo al mismo tiempo que el amor que sale disparado a torrentes cuando nos dan la vida.
Así empieza todo. El miedo es, por ende, adquirido. No es natural, es cultural. Conforme van pasando los años, nos rebelamos en contra de los miedos de nuestros progenitores, pero siempre recaemos en miedos ajenos. Pasamos de las aprehensiones del núcleo familiar, para seguir con las de toda nuestra generación de jóvenes reclutas que no se sienten listos a ser mandados al frente, y finalmente... a las de la sociedad en su conjunto. Conforme vamos creciendo, crece también la dimensión ajena, y por lo tanto la envergadura de los miedos que vehicula.
Regresemos un segundo al amor. El amor (tal como nos lo enseñan) es una gran mentira. Nos enseñan a poseer lo que amamos o amar lo que poseemos, que al fin y al cabo, viene siendo lo mismo. Y con poseer, quiero decir retener, controlar, cercar, ocultar... con aires de proteger, por supuesto. A quien se le ocurrió meternos en la cabeza que poseíamos algo en este mundo? Y sin embargo ahí vamos todos, padeciendo lo evidente, padeciendo la escurridez, el descontrol, la transparencia, la libertad. Y lo vivimos como una pérdida. Ahí reside el miedo.
El miedo se te mete por los poros y no te deja respirar por poco que le hagas caso. Aunque tengas muy presente que nada es realmente tuyo, cuando quieres, temes. Hay gente que deposita su amor en sus hijos, otros en el trabajo, otros tantos en el alcohol o en su pareja codependiente. Pero todos amamos la estabilidad. El cambio nos paraliza de miedo. El miedo al miedo. Cambiamos todo afuera para no tener que cambiar nada adentro, toreamos el miedo pero no lo enfrentamos nunca. Suena triste como una campanada de entierro... pero el miedo es el siniestro motor que mueve al planeta. Ni el sexo es tan potente... y eso que el sexo tiene lo suyo!
Filósofos y sabios de este mundo absurdo, os reto abiertamente... Redefinan el amor y acabarán con el miedo!
Hoy, Barcelona sin... miedo!!!
lunes, 15 de marzo de 2010
Hoy, lunes.
Hoy los aires congelaron la primavera, en este lunes negro. Todos nos veíamos con caras largas como láminas de afeitar. Las miradas perdidas en el vacío, de este lunes negro. Como la luna nueva, nula y no obstante espesa, que relevó un sol traícionero, como los aires, brillando por su ausencia. La "plataforma" (así le dice a la colmena) estaba llena de abejitas dormidas. Casí siempre, a eso de las 11h de la mañana y como a las 3h de la tarde, se empieza a elevar un abejorreo progresivo proveniente de distintas zonas. Hoy apenas fue perceptible. Unos intentos sinceros, y después nada. La letargia recaía sobre nosotros. Mis pensamientos se perdían en mis problemas, y cada uno, en los suyos. De esos problemas que ven amanecer otra semana con el hastío de la costumbre.
Lo bueno es que cuando uno anda medio ido, el tiempo vuela. A veces pasan cosas raras. Nunca me había pasado de transcurrir el día sin hacer ni una venta. Hoy fue el caso. Menos mal. Hubiera sido mas deprimente de lo que fue en realidad. Observación forzada de la misería humana por el hoyo de un tímpano, cada vez más profundo y más sordo. Sordo a lo que pasa alrededor, para poder escuchar mejor la voz del pueblo que me grita su desasosiego por un casco Sennheiser alta tecnología, "advanced calling solutions".
Y entre las llamadas, que atendía, francamente sin mucho entusiasmo, noté algunas cosas de gran interés dentro de la colmena. Como ya lo precisé anteriormente, mi semi-cubículo es una de las alvéolas del borde, con vista panorámica. A lo lejos se divisa, altanero y distante, un edificio de aspecto vulgar, con 2 letras incrustadas en la fachada, siempre coronado por un helicóptero. No siempre es el mismo. A veces esta uno con una cola extremadamente larga. Lo busqué en google images pero no lo encontré. Le tomaré una foto. Nunca me ha tocado verlos despegar. Cada vez que volteo, cambiaron de lugar, de forma o de sentido, o desaparecieron. Eso es cuando volteo hacia afuera, hacia mi derecha.
Si volteo de tres cuartos hacia mi izquierda y me incorporo un poco, tengo el muestrario de Loreal del rubio platino al castaño claro cenizo. Solo veo una fuga de medias melenas color del trigo, declinado en varias tonalidades, todas de espaldas, se ven increíbles!! A ellas tambien les tendría que tomar una foto...
Cuando una llamada me regresaba a la realidad, por lo general era para desarmarme cada vez un poco más. "Lo siento señorita, mi marido se murió hace dos años", "No le va a poder contestar señorita, tuvo un accidente neurovascular y esta paralizada desde hace 5 años, pero si quiere le paso a su hija", "Estoy jubilada señorita, y apenas me alcanza para comer, usted cree de verdad que me interesa suscribirme a una revista que me recuerda una profesión que no alcanzó para darme una vejez digna??", y así... todo el día.
Hasta que llegó el final del día, con su ligereza implícita, evidente e indispensable. Tan obvia que no dejó espacio para más pesadez en este día dudoso...
Mañana, contaré la historia de los miedos.
Hoy, Barcelona sin... miedo!!
Lo bueno es que cuando uno anda medio ido, el tiempo vuela. A veces pasan cosas raras. Nunca me había pasado de transcurrir el día sin hacer ni una venta. Hoy fue el caso. Menos mal. Hubiera sido mas deprimente de lo que fue en realidad. Observación forzada de la misería humana por el hoyo de un tímpano, cada vez más profundo y más sordo. Sordo a lo que pasa alrededor, para poder escuchar mejor la voz del pueblo que me grita su desasosiego por un casco Sennheiser alta tecnología, "advanced calling solutions".
Y entre las llamadas, que atendía, francamente sin mucho entusiasmo, noté algunas cosas de gran interés dentro de la colmena. Como ya lo precisé anteriormente, mi semi-cubículo es una de las alvéolas del borde, con vista panorámica. A lo lejos se divisa, altanero y distante, un edificio de aspecto vulgar, con 2 letras incrustadas en la fachada, siempre coronado por un helicóptero. No siempre es el mismo. A veces esta uno con una cola extremadamente larga. Lo busqué en google images pero no lo encontré. Le tomaré una foto. Nunca me ha tocado verlos despegar. Cada vez que volteo, cambiaron de lugar, de forma o de sentido, o desaparecieron. Eso es cuando volteo hacia afuera, hacia mi derecha.
Si volteo de tres cuartos hacia mi izquierda y me incorporo un poco, tengo el muestrario de Loreal del rubio platino al castaño claro cenizo. Solo veo una fuga de medias melenas color del trigo, declinado en varias tonalidades, todas de espaldas, se ven increíbles!! A ellas tambien les tendría que tomar una foto...
Cuando una llamada me regresaba a la realidad, por lo general era para desarmarme cada vez un poco más. "Lo siento señorita, mi marido se murió hace dos años", "No le va a poder contestar señorita, tuvo un accidente neurovascular y esta paralizada desde hace 5 años, pero si quiere le paso a su hija", "Estoy jubilada señorita, y apenas me alcanza para comer, usted cree de verdad que me interesa suscribirme a una revista que me recuerda una profesión que no alcanzó para darme una vejez digna??", y así... todo el día.
Hasta que llegó el final del día, con su ligereza implícita, evidente e indispensable. Tan obvia que no dejó espacio para más pesadez en este día dudoso...
Mañana, contaré la historia de los miedos.
Hoy, Barcelona sin... miedo!!
domingo, 14 de marzo de 2010
Hoy, igual que ayer...
Ayer fuí a una fiesta. Reencontré un amigo que no había visto en 10 años. Las canas y algunas arrugas eran lo único que había cambiado. La misma mirada, los mismos tics de lenguaje, la misma risa. Hace dos meses volví a ver una amiga que no había visto en 20 años casi. De pequeñas nos imaginábamos que éramos hermanas. 20 años después, tampoco ha cambiado. La misma mirada, el mismo cabello, la misma sonrisa maliciosa, las mismas inquietudes, la misma cómplice hermandad.
Pasan las estaciones, una tras otra, y seguimos igual. La vida nos pasa encima pero no logra quitarnos lo que somos. Unos abandonaron sus sueños, otros se aferraron tanto que ya no les queda ninguno por cumplir, unos se casaron y se divorciaron, otros siguen buscando su nido. Sin embargo, me doy cuenta que cuando era pequeña, aunque no entendía bien todo, ya sabía lo principal. Permanecemos en la validez de nuestros aciertos precoces. Agregamos capítulos a lo largo de nuestras andanzas, pero es como si la trama ya estaba escrita, determinada. Como una profecía que se cumple, de que manera poco importa, pero lo que somos de verdad, se acaba cumpliendo.
Eso fue lo que pensé hoy. Somos únicos pero al mismo tiempo tan iguales frente al inexorable cumplimiento de nuestras profecías...
Cambiando de tema. Hoy el día amaneció tranquilo. Tierno y sereno. Será que la primavera acecha? La dulzura invade las calles y los corazones, cosquillea, aturulla. Se siente fresco. Se siente bien. La luz es suave y envolvente. Como esos brazos y esas manos. Y esas miradas atolondradas. Y esos despertares improvisados. Y esas palabras que le guiñan a uno. El calor se desliza por las persianas, persistente, contagioso. Me rindo. Capitulo. Me inclino ante semejante gracia. Venga pues la maldita primavera!!!
Hoy, Barcelona sin... nubes!!
Pasan las estaciones, una tras otra, y seguimos igual. La vida nos pasa encima pero no logra quitarnos lo que somos. Unos abandonaron sus sueños, otros se aferraron tanto que ya no les queda ninguno por cumplir, unos se casaron y se divorciaron, otros siguen buscando su nido. Sin embargo, me doy cuenta que cuando era pequeña, aunque no entendía bien todo, ya sabía lo principal. Permanecemos en la validez de nuestros aciertos precoces. Agregamos capítulos a lo largo de nuestras andanzas, pero es como si la trama ya estaba escrita, determinada. Como una profecía que se cumple, de que manera poco importa, pero lo que somos de verdad, se acaba cumpliendo.
Eso fue lo que pensé hoy. Somos únicos pero al mismo tiempo tan iguales frente al inexorable cumplimiento de nuestras profecías...
Cambiando de tema. Hoy el día amaneció tranquilo. Tierno y sereno. Será que la primavera acecha? La dulzura invade las calles y los corazones, cosquillea, aturulla. Se siente fresco. Se siente bien. La luz es suave y envolvente. Como esos brazos y esas manos. Y esas miradas atolondradas. Y esos despertares improvisados. Y esas palabras que le guiñan a uno. El calor se desliza por las persianas, persistente, contagioso. Me rindo. Capitulo. Me inclino ante semejante gracia. Venga pues la maldita primavera!!!
Hoy, Barcelona sin... nubes!!
jueves, 11 de marzo de 2010
Hooooooyoyoyoyyyyyyy.... Cantaaaaaa y'no lloooooraaaa
Pensé que era el alcohol. En realidad no. Así era él. Burdamente inelegante. Totalmente autocomplaciente y autosuficiente. Engreído y tediósamente[sic] hydrocefálico. No me sorprendo, pues así me suelen tocar. Hacen soñar al principio. Creo que es por eso. Me gusta soñar. Me gusta sobremanera.
Soy un tanto disléxica en cuanto a relaciones amorosas. Se leer pero no entiendo lo que leo. Así que, como es más divertido leer un cuento de hadas que un manual de psiquiatría, yo me imagino una historia rocambolesca, le meto toques de absurdo, le inyecto mi fe de erratas con tanto entusiasmo, que se crea una magia, efímera. Que se esfuma siempre después de un rato. Cuando por fin reconozco la verdadera naturaleza escolástica de la obra que tengo ante mis ojos, cierro el libro. En fin, no era el alcohol pues.
"Au suivant!" como dicen por ahí... Y la que sigue soy yo. Creo que nunca me había respetado tanto a mi misma. Hoy escuché un señor decir en la tele: "Aprendan a no aceptar lo inaceptable, porque a todos les tocará en algun momento, la responsabilidad de decir que no." NO, dije. Y así fue.
Esta semana saboreé la rutina que ha invadido poco a poco mi vida. Tengo un trabajo redundante, para ponerlo de manera elegante. Sin ninguna responsabilidad de ningún tipo. Solo hacerlo bien. La tarea hormiguera de realizar un trabajo perfectamente lineal y sin asperezas, aporta una tranquilidad al final del día, casi meditativa. Uno acaba vacío, por lo tanto, como nuevo. Curioso sentimiento.
Hoy, Barcelona... Sin hombre!!!
Soy un tanto disléxica en cuanto a relaciones amorosas. Se leer pero no entiendo lo que leo. Así que, como es más divertido leer un cuento de hadas que un manual de psiquiatría, yo me imagino una historia rocambolesca, le meto toques de absurdo, le inyecto mi fe de erratas con tanto entusiasmo, que se crea una magia, efímera. Que se esfuma siempre después de un rato. Cuando por fin reconozco la verdadera naturaleza escolástica de la obra que tengo ante mis ojos, cierro el libro. En fin, no era el alcohol pues.
"Au suivant!" como dicen por ahí... Y la que sigue soy yo. Creo que nunca me había respetado tanto a mi misma. Hoy escuché un señor decir en la tele: "Aprendan a no aceptar lo inaceptable, porque a todos les tocará en algun momento, la responsabilidad de decir que no." NO, dije. Y así fue.
Esta semana saboreé la rutina que ha invadido poco a poco mi vida. Tengo un trabajo redundante, para ponerlo de manera elegante. Sin ninguna responsabilidad de ningún tipo. Solo hacerlo bien. La tarea hormiguera de realizar un trabajo perfectamente lineal y sin asperezas, aporta una tranquilidad al final del día, casi meditativa. Uno acaba vacío, por lo tanto, como nuevo. Curioso sentimiento.
Hoy, Barcelona... Sin hombre!!!
sábado, 27 de febrero de 2010
Hoy es el mañana de ayer...
Permítanme retomar donde ayer paré, es decir en la infantilización integral. Confirmo! Hoy ,el día no iba en serio. Esos aires de primavera, ese sol radiante y ese cielo tan despejado auspiciaba ya bien temprano que el día se burlaría de nuestras pobres existencias. Y así fue. Todos en la mañana llegamos cansados y arrastrando nuestro preocupante desasosiego... Pero de buen humor, por el día, el sol, el cielo y los aires. Lo malo es que un airecito de aspiración primaveral no basta para despejar la bóveda de unos cráneos, tan nublados como lo estaban los nuestros, el día de hoy. Hoy palpé más de cerca el desamparo de mis compañeros, sin lograr exteriorizar del todo el mío. Cada uno tiene su historia y una serie de problemas que de verdad son problemas. Llegué incluso a pensar un instante que, a fin de cuentas, no estoy taaaaaan mal.
Pero la cosa es que hoy es mi último día en este cuarto, del que escribo. Un cuarto grande, con terraza que da practicamente al Montjuic, baño propio... Hoy dormiré por última vez en lo último me quedaba todavía del espejismo, del "ensayo". Mañana... me regreso al camerino un rato (que deseo muy corto) a aprenderme de memoria mis textos y prepararme para salir, ahora si, al escenario de verdad, como las grandes. Bueno eso intenté decirme todo el día. Tratando de ahogar un poco el sordo quejido de mi lastre. Y el día se burlaba de él. De mi lastre.
Yo creo que todos nos sentimos así hoy, tratando de convencernos a nosotros mismos que todo iba a estar bien, aunque el día nos recordara demasiado bien la ironía de la existencia. Y claro, hoy se descompuso el sistema un rato, nadie estaba concentrado ni motivado, hasta nuestro jefe, que parecía menos animado en su habitual histeria personal. Es un hombre que se estresa solo, y mucho. Pero sería incapaz de gritarle o regañar a nadie. Es un apasionado, eso es todo. Exaltado dicen otros. Hoy, como los dos últimos días reí mucho, pero hoy reí mucho sola. Cualquier cosa me hacía llorar de risa y no sentía la necesidad de compartirlo con nadie.
Estoy en vía de alienación total. Pero no soy la única. Los demás me miraban serenos y complacidos, como si entendiesen perfectamente de que se trataba. Demente entre los dementes. Por eso ayer trabajé hasta tarde para poner al día algunos videos antiguos y subirlos a youtube. Para no perderme del todo. Para tocar tierra y no desintegrarme...
Terminé mis maletas, todo esta listo para zarpar mañana hacia más allá. Otra vez. Por quinta vez en 3 meses. Y no será la última, lo sé.
Hoy, es Barcelona sin... Techo! (Pero con cielo azul de día y estrellado de noche).
Pero la cosa es que hoy es mi último día en este cuarto, del que escribo. Un cuarto grande, con terraza que da practicamente al Montjuic, baño propio... Hoy dormiré por última vez en lo último me quedaba todavía del espejismo, del "ensayo". Mañana... me regreso al camerino un rato (que deseo muy corto) a aprenderme de memoria mis textos y prepararme para salir, ahora si, al escenario de verdad, como las grandes. Bueno eso intenté decirme todo el día. Tratando de ahogar un poco el sordo quejido de mi lastre. Y el día se burlaba de él. De mi lastre.
Yo creo que todos nos sentimos así hoy, tratando de convencernos a nosotros mismos que todo iba a estar bien, aunque el día nos recordara demasiado bien la ironía de la existencia. Y claro, hoy se descompuso el sistema un rato, nadie estaba concentrado ni motivado, hasta nuestro jefe, que parecía menos animado en su habitual histeria personal. Es un hombre que se estresa solo, y mucho. Pero sería incapaz de gritarle o regañar a nadie. Es un apasionado, eso es todo. Exaltado dicen otros. Hoy, como los dos últimos días reí mucho, pero hoy reí mucho sola. Cualquier cosa me hacía llorar de risa y no sentía la necesidad de compartirlo con nadie.
Estoy en vía de alienación total. Pero no soy la única. Los demás me miraban serenos y complacidos, como si entendiesen perfectamente de que se trataba. Demente entre los dementes. Por eso ayer trabajé hasta tarde para poner al día algunos videos antiguos y subirlos a youtube. Para no perderme del todo. Para tocar tierra y no desintegrarme...
Terminé mis maletas, todo esta listo para zarpar mañana hacia más allá. Otra vez. Por quinta vez en 3 meses. Y no será la última, lo sé.
Hoy, es Barcelona sin... Techo! (Pero con cielo azul de día y estrellado de noche).
jueves, 25 de febrero de 2010
Hoy, solo por hoy.
Este blog empieza hoy. Hoy fui a trabajar, como ayer. Pero antes de ayer todavía no trabajaba. Empecé hace 2 días. Telemarketing. O sea, lobotomía. Sin embargo, es un período extraordinario de mi (ya bien rocambolesca) vida. Vivía cómodamente en la capital de México. Dejé los rigores de Paris y de sus ambiciones a los 20 años, por las dulzuras del DF y su acojedor desenfado. Diez años después abandoné mi holgada rutina, hace dos meses, esta vez para enfrentarme a mi misma y a mis sueños.
Los sueños crean espejismos. Fue lo primero que vi llegando a Barcelona, un espejismo. Tuvo la decencia de su obviedad pero la obviedad pone cruelmente en evidencia la ceguera, y quien dice ceguera, dice obviamente imaginación... Viví lo que quería vivir en ese momento y me dejó sin dinero pero con harta efervecencia. Eso que viví cuando llegué, algunos lo llamarán engaño, yo lo llamaré ensayo, fue un simulacro de lo que hoy, precisamente hoy, me sirve para seguir adelante: tengo un objetivo. No muy claro, pero muy presente. Lo mío es el video, la imagen, el documental, el registro de vivencias, la memoria, la comunicación más ética y transcendental, sin palabras.
Todo el día tengo que hablar mucho, siempre lo mismo casi. Y sobre todo, "con la sonrisa en la voz". Hoy el cliente escuchó mi voz (las llamadas son grabadas para efectos de optimización de la verborrea comercial, así como del escrupoloso control de todos los elementos pudiendo influir en las estadísticas) y dijo que tenía una voz muy dulce y agradable. Pero que tengo que cuidar mis "eeeeeeeeeeeeeh". Tiene razon, tengo que estar más segura de mi misma, crear sin cesar y mandar toda esta mascarada a tomar por culo... cuando salga de la miseria, por supuesto. Y nada de "eeeeeeeeeeeeeeeeeh"! No señor!
Por supuesto, todos mis amigos que trabajan ahi estan un poco locos... o lo acaban estando al final del día. Tenemos que venderle a la gente una cosa de la cual no sabemos absolutamente nada, pero con el cual nos identifican todo el día. Hay 100 (y cada día son más) personas mas o menos en Francia que estan persuadidas que existe realmente una Mlle**** (claro, firmé un contrato de confidencialidad) que trabaja realmente en una editorial y que la razon por la cual les hablo es porque la revista se preocupa por cada uno de ellos en particular. Se sienten valorizados, en posición de superioridad, hasta algunos viejitos se sienten tristemente orgullosos de que alguien todavía piense en ellos.
El ejercito de hormigas con diademas esta extremadamente bien organizado, cada uno en su semi cubícolo, cada quien con una máquina que les regurgita incesantemente llamadas y más llamadas, al azar y completamente a discreción. Los jefes y supervisores estan a la periferia de la colmena. Como solo llevo dos días ahi todavía no sé bien quien es quien, y para ser sincera, prefiero no saberlo. Solo conozco a 3 personas, y a veces, durante las pausas, reimos hasta las lágrimas. Es la única manera de sentirse un poco más humano. Reir. Incluso en medio de una llamada. Una palabra mal dicha, un apellido ridículo, los tics y los rollos de los de al lado. Regresión total. Infantilización integral.
Y aqui termina mi reporte de hoy. Barcelona sin... dinero!
Los sueños crean espejismos. Fue lo primero que vi llegando a Barcelona, un espejismo. Tuvo la decencia de su obviedad pero la obviedad pone cruelmente en evidencia la ceguera, y quien dice ceguera, dice obviamente imaginación... Viví lo que quería vivir en ese momento y me dejó sin dinero pero con harta efervecencia. Eso que viví cuando llegué, algunos lo llamarán engaño, yo lo llamaré ensayo, fue un simulacro de lo que hoy, precisamente hoy, me sirve para seguir adelante: tengo un objetivo. No muy claro, pero muy presente. Lo mío es el video, la imagen, el documental, el registro de vivencias, la memoria, la comunicación más ética y transcendental, sin palabras.
Todo el día tengo que hablar mucho, siempre lo mismo casi. Y sobre todo, "con la sonrisa en la voz". Hoy el cliente escuchó mi voz (las llamadas son grabadas para efectos de optimización de la verborrea comercial, así como del escrupoloso control de todos los elementos pudiendo influir en las estadísticas) y dijo que tenía una voz muy dulce y agradable. Pero que tengo que cuidar mis "eeeeeeeeeeeeeh". Tiene razon, tengo que estar más segura de mi misma, crear sin cesar y mandar toda esta mascarada a tomar por culo... cuando salga de la miseria, por supuesto. Y nada de "eeeeeeeeeeeeeeeeeh"! No señor!
Por supuesto, todos mis amigos que trabajan ahi estan un poco locos... o lo acaban estando al final del día. Tenemos que venderle a la gente una cosa de la cual no sabemos absolutamente nada, pero con el cual nos identifican todo el día. Hay 100 (y cada día son más) personas mas o menos en Francia que estan persuadidas que existe realmente una Mlle**** (claro, firmé un contrato de confidencialidad) que trabaja realmente en una editorial y que la razon por la cual les hablo es porque la revista se preocupa por cada uno de ellos en particular. Se sienten valorizados, en posición de superioridad, hasta algunos viejitos se sienten tristemente orgullosos de que alguien todavía piense en ellos.
El ejercito de hormigas con diademas esta extremadamente bien organizado, cada uno en su semi cubícolo, cada quien con una máquina que les regurgita incesantemente llamadas y más llamadas, al azar y completamente a discreción. Los jefes y supervisores estan a la periferia de la colmena. Como solo llevo dos días ahi todavía no sé bien quien es quien, y para ser sincera, prefiero no saberlo. Solo conozco a 3 personas, y a veces, durante las pausas, reimos hasta las lágrimas. Es la única manera de sentirse un poco más humano. Reir. Incluso en medio de una llamada. Una palabra mal dicha, un apellido ridículo, los tics y los rollos de los de al lado. Regresión total. Infantilización integral.
Y aqui termina mi reporte de hoy. Barcelona sin... dinero!
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