sábado, 27 de febrero de 2010

Hoy es el mañana de ayer...

Permítanme retomar donde ayer paré, es decir en la infantilización integral. Confirmo! Hoy ,el día no iba en serio. Esos aires de primavera, ese sol radiante y ese cielo tan despejado auspiciaba ya bien temprano que el día se burlaría de nuestras pobres existencias. Y así fue. Todos en la mañana llegamos cansados y arrastrando nuestro preocupante desasosiego... Pero de buen humor, por el día, el sol, el cielo y los aires. Lo malo es que un airecito de aspiración primaveral no basta para despejar la bóveda de unos cráneos, tan nublados como lo estaban los nuestros, el día de hoy. Hoy palpé más de cerca el desamparo de mis compañeros, sin lograr exteriorizar del todo el mío. Cada uno tiene su historia y una serie de problemas que de verdad son problemas. Llegué incluso a pensar un instante que, a fin de cuentas, no estoy taaaaaan mal.

Pero la cosa es que hoy es mi último día en este cuarto, del que escribo. Un cuarto grande, con terraza que da practicamente al Montjuic, baño propio... Hoy dormiré por última vez en lo último me quedaba todavía del espejismo, del "ensayo". Mañana... me regreso al camerino un rato (que deseo muy corto) a aprenderme de memoria mis textos y prepararme para salir, ahora si, al escenario de verdad, como las grandes. Bueno eso intenté decirme todo el día. Tratando de ahogar un poco el sordo quejido de mi lastre. Y el día se burlaba de él. De mi lastre.

Yo creo que todos nos sentimos así hoy, tratando de convencernos a nosotros mismos que todo iba a estar bien, aunque el día nos recordara demasiado bien la ironía de la existencia. Y claro, hoy se descompuso el sistema un rato, nadie estaba concentrado ni motivado, hasta nuestro jefe, que parecía menos animado en su habitual histeria personal. Es un hombre que se estresa solo, y mucho. Pero sería incapaz de gritarle o regañar a nadie. Es un apasionado, eso es todo. Exaltado dicen otros. Hoy, como los dos últimos días reí mucho, pero hoy reí mucho sola. Cualquier cosa me hacía llorar de risa y no sentía la necesidad de compartirlo con nadie.

Estoy en vía de alienación total. Pero no soy la única. Los demás me miraban serenos y complacidos, como si entendiesen perfectamente de que se trataba. Demente entre los dementes. Por eso ayer trabajé hasta tarde para poner al día algunos videos antiguos y subirlos a youtube. Para no perderme del todo. Para tocar tierra y no desintegrarme...

Terminé mis maletas, todo esta listo para zarpar mañana hacia más allá. Otra vez. Por quinta vez en 3 meses. Y no será la última, lo sé.

Hoy, es Barcelona sin... Techo! (Pero con cielo azul de día y estrellado de noche).



jueves, 25 de febrero de 2010

Hoy, solo por hoy.

Este blog empieza hoy. Hoy fui a trabajar, como ayer. Pero antes de ayer todavía no trabajaba. Empecé hace 2 días. Telemarketing. O sea, lobotomía. Sin embargo, es un período extraordinario de mi (ya bien rocambolesca) vida. Vivía cómodamente en la capital de México. Dejé los rigores de Paris y de sus ambiciones a los 20 años, por las dulzuras del DF y su acojedor desenfado. Diez años después abandoné mi holgada rutina, hace dos meses, esta vez para enfrentarme a mi misma y a mis sueños.

Los sueños crean espejismos. Fue lo primero que vi llegando a Barcelona, un espejismo. Tuvo la decencia de su obviedad pero la obviedad pone cruelmente en evidencia la ceguera, y quien dice ceguera, dice obviamente imaginación... Viví lo que quería vivir en ese momento y me dejó sin dinero pero con harta efervecencia. Eso que viví cuando llegué, algunos lo llamarán engaño, yo lo llamaré ensayo, fue un simulacro de lo que hoy, precisamente hoy, me sirve para seguir adelante: tengo un objetivo. No muy claro, pero muy presente. Lo mío es el video, la imagen, el documental, el registro de vivencias, la memoria, la comunicación más ética y transcendental, sin palabras.

Todo el día tengo que hablar mucho, siempre lo mismo casi. Y sobre todo, "con la sonrisa en la voz". Hoy el cliente escuchó mi voz (las llamadas son grabadas para efectos de optimización de la verborrea comercial, así como del escrupoloso control de todos los elementos pudiendo influir en las estadísticas) y dijo que tenía una voz muy dulce y agradable. Pero que tengo que cuidar mis "eeeeeeeeeeeeeh". Tiene razon, tengo que estar más segura de mi misma, crear sin cesar y mandar toda esta mascarada a tomar por culo... cuando salga de la miseria, por supuesto. Y nada de "eeeeeeeeeeeeeeeeeh"! No señor!

Por supuesto, todos mis amigos que trabajan ahi estan un poco locos... o lo acaban estando al final del día. Tenemos que venderle a la gente una cosa de la cual no sabemos absolutamente nada, pero con el cual nos identifican todo el día. Hay 100 (y cada día son más) personas mas o menos en Francia que estan persuadidas que existe realmente una Mlle**** (claro, firmé un contrato de confidencialidad) que trabaja realmente en una editorial y que la razon por la cual les hablo es porque la revista se preocupa por cada uno de ellos en particular. Se sienten valorizados, en posición de superioridad, hasta algunos viejitos se sienten tristemente orgullosos de que alguien todavía piense en ellos.

El ejercito de hormigas con diademas esta extremadamente bien organizado, cada uno en su semi cubícolo, cada quien con una máquina que les regurgita incesantemente llamadas y más llamadas, al azar y completamente a discreción. Los jefes y supervisores estan a la periferia de la colmena. Como solo llevo dos días ahi todavía no sé bien quien es quien, y para ser sincera, prefiero no saberlo. Solo conozco a 3 personas, y a veces, durante las pausas, reimos hasta las lágrimas. Es la única manera de sentirse un poco más humano. Reir. Incluso en medio de una llamada. Una palabra mal dicha, un apellido ridículo, los tics y los rollos de los de al lado. Regresión total. Infantilización integral.

Y aqui termina mi reporte de hoy. Barcelona sin... dinero!