viernes, 2 de abril de 2010

Hoy, me deslizo.

Reconecto con el ritual. Me siento en la cama, me fumo religiosamente mi toque, pongo música (hoy, Fiona Apple) y escribo, movida por una súbita urgencia. Diarrea emocional. Desbordamiento de ideas y teorías sobre todo. Las tengo que apuntar aqui para que no se me olviden. Para observarlas evolucionar. Pero no significa que las valide del todo. Son borradores. Solo ideas. No porque las diga con pasión, implica que me identifican.

Solía muy a menudo asociar sentimientos a mis emociones. Pero los sentimientos son lastres para las emociones, por otro lado mucho mas placenteras y adictivas. Porque estar enamorado, con todo lo que implica antropológicamente, en vez de estar simplemente y maravillosamente... bien? Las nubes, las sopla el viento. Sorprendente resiliencia (si de eso se tratase) la mía...

Estas son algunas definiciones de la resiliencia:

La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas
E. Chávez y E. Yturralde (2006)
La resiliencia es un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad
Luthar (2000)
La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad, bajo presión y, por otra parte, mas allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles.
Vanistendael (1994)
La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intra-psíquicos que posibilitan tener una vida «sana» en un medio insano. Estos procesos se realizan a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones entre los atributos del niño y su ambiente familiar, social y cultural.
Rutter (1992)
Habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva.
ICCB, Institute on Child Resilience and Family (1994)

Fascinante! Por otro lado, cómo saber cuando es resiliencia o cuando es casuística y negación?? Cuando dices que estas bien, la gente nunca te cree... Siempre buscamos por donde se va a desportillar la máscara. Porque todos nos aferramos a la máscara. Las defensas. Y gastamos una energía tremenda en pretender salvar siempre las apariencias. Siempre. Todos. El universo mismo guarda sus secretos. Que, por cierto nos apresuramos en descubrir uno tras otro. No soportamos la no-apariencia, el empirismo puro, el no-dicho, la duda. No sabemos dudar. Nos enseñan desde pequeños que la indecisión es un gran defecto. "Ya decideteeeeee!!!". Me acuerdo como si fuera ayer. jaja.

Abrazar plenamente la duda, sin recelo ni pánico, tiene un valor terapéutico y vivencial admirable. Siempre tenemos que tener certezas? Certezas de que? De un mundo que nos rebasa completamente? De nosotros mismos? Que sabemos de nosotros mismos? Ni sabemos bien cómo funciona nuestro propio cuerpo... Vivimos rodeados de incertidumbres que nos pasamos la vida en eludir, torear, engañar, burlar. Absurdo. La vida es un brainstorming gigante en el que todos participamos, pero que intentamos asemejar a un referendum de voto anónimo.

Tengo que decirlo. Tal vez lo abrán escuchado por ahi. Pero tengo que desacatar. Vendo y vendo mucho. Ayer escuché varias veces el término "máquina de guerra". Espeluznante!! Y al mismo tiempo, coquetamente voluptuoso. Sentir una cierta admiración y respeto de parte de mis pares e impares. Esa sutíl estela de poder. Estoy aprendiendo a utilizar otro juguetito de la matrix. Pero sigue siendo la matrix, al fin y al cabo.

Ayer le ayudé a un muy buen amigo en la barra de su bar. Extrañaba esa sensación, estar atrás del zinc, sirviendo tragos y contar chistes, escuchar los borrachos, hacer un stand up comedy ante un público felizmente complaciente. Bebí unas cuantas copas de vino. Me sentía ligera y traviesa. Y luego canté. Lo extrañaba. Mucho. Terminé en los brazos de un desconocido que parecía necesitar ternura tanto como yo.

Hoy llegué a la colmena en un estado poco presentable. Pero era el día perfecto para eso. La oficina estaba vacía. Éramos a lo mucho 30 personas. Mi supervisor me vió llegar con una cara afligida, suspiró un tanto anxioso y se refugió en sus tareas administrativas para olvidar semejante entrada. Todo transcurrió igual que siempre, pero la atmósfera era más respirable. Había espacio, silencio, y no lo probé, pero seguro que eco tambien. Sin jefes. Sin presiones. Sin muchos límites, por ende, tranquilos y mansos. Tambien hubiera podido ser una escena de película. Una especie de tragicomedia social. O hasta un episodio de la Dimensión Desconocida.

No trabajo hasta el martes. Tengo ganas de playa, de sol, de placeres simples, amigos, terrazas,
risas, aventuras y tesoros.

Hoy, Barcelona sin... coraza!