Hoy los aires congelaron la primavera, en este lunes negro. Todos nos veíamos con caras largas como láminas de afeitar. Las miradas perdidas en el vacío, de este lunes negro. Como la luna nueva, nula y no obstante espesa, que relevó un sol traícionero, como los aires, brillando por su ausencia. La "plataforma" (así le dice a la colmena) estaba llena de abejitas dormidas. Casí siempre, a eso de las 11h de la mañana y como a las 3h de la tarde, se empieza a elevar un abejorreo progresivo proveniente de distintas zonas. Hoy apenas fue perceptible. Unos intentos sinceros, y después nada. La letargia recaía sobre nosotros. Mis pensamientos se perdían en mis problemas, y cada uno, en los suyos. De esos problemas que ven amanecer otra semana con el hastío de la costumbre.
Lo bueno es que cuando uno anda medio ido, el tiempo vuela. A veces pasan cosas raras. Nunca me había pasado de transcurrir el día sin hacer ni una venta. Hoy fue el caso. Menos mal. Hubiera sido mas deprimente de lo que fue en realidad. Observación forzada de la misería humana por el hoyo de un tímpano, cada vez más profundo y más sordo. Sordo a lo que pasa alrededor, para poder escuchar mejor la voz del pueblo que me grita su desasosiego por un casco Sennheiser alta tecnología, "advanced calling solutions".
Y entre las llamadas, que atendía, francamente sin mucho entusiasmo, noté algunas cosas de gran interés dentro de la colmena. Como ya lo precisé anteriormente, mi semi-cubículo es una de las alvéolas del borde, con vista panorámica. A lo lejos se divisa, altanero y distante, un edificio de aspecto vulgar, con 2 letras incrustadas en la fachada, siempre coronado por un helicóptero. No siempre es el mismo. A veces esta uno con una cola extremadamente larga. Lo busqué en google images pero no lo encontré. Le tomaré una foto. Nunca me ha tocado verlos despegar. Cada vez que volteo, cambiaron de lugar, de forma o de sentido, o desaparecieron. Eso es cuando volteo hacia afuera, hacia mi derecha.
Si volteo de tres cuartos hacia mi izquierda y me incorporo un poco, tengo el muestrario de Loreal del rubio platino al castaño claro cenizo. Solo veo una fuga de medias melenas color del trigo, declinado en varias tonalidades, todas de espaldas, se ven increíbles!! A ellas tambien les tendría que tomar una foto...
Cuando una llamada me regresaba a la realidad, por lo general era para desarmarme cada vez un poco más. "Lo siento señorita, mi marido se murió hace dos años", "No le va a poder contestar señorita, tuvo un accidente neurovascular y esta paralizada desde hace 5 años, pero si quiere le paso a su hija", "Estoy jubilada señorita, y apenas me alcanza para comer, usted cree de verdad que me interesa suscribirme a una revista que me recuerda una profesión que no alcanzó para darme una vejez digna??", y así... todo el día.
Hasta que llegó el final del día, con su ligereza implícita, evidente e indispensable. Tan obvia que no dejó espacio para más pesadez en este día dudoso...
Mañana, contaré la historia de los miedos.
Hoy, Barcelona sin... miedo!!
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