Estoy experimentando. Explorando aspectos de mí que no conocía. Sale todo a flote. A flor de piel. Hipersensorial.
Vulnerable. Extremadamente vulnerable. Viva. Sensible y serena.
Aprendo lo que soy capaz de ser. Aprendo a fluir conmigo misma. Con mis dudas y mis certezas medio-certeras. Me descubro un sentido del humor que no me sospechaba. Aparte del bastante sucio que me caracteriza. Esa nostalgia que me invade, ese sorprendente anhelo de lo que dejó de ocurrir... Esa necesidad compulsiva de música, ese impulso incontenible de correr en las mañanas, todo parece estar en su lugar.
Elvis me canta canciones de amor. Tengo que sacar la ropa de la lavadora y me da una flojera infinita salir de mi burbuja. Estoy en una época burbujeante de mi vida. Flotando al azar sobre la realidad, redonda, irisada y carcajeante.
No me apetece tomar mis dudas en serio. Ni las mías, ni las de los demás. Quiero desenfado y alegría. No importa bajo que forma. Hablando o sin hablar. Debatiendo o consintiendo. Como sea, pero por favor con risas de por medio. La seriedad no me sienta bien. Lo profundo es para mi una obviedad que tiene que quedarse así. Es decir evidente. Tácita. Implícita. Sin necesidad de ahondar en el tema. Se puede explicar y aclarar todo, menos eso. Si se mezclan los sentimientos con las formas, todo se esfuma... O no? No se. Y no me preocupa mucho no saber. Estoy aprendiendo.
Hoy, Barcelona sin... certezas.
Aprendo lo que soy capaz de ser. Aprendo a fluir conmigo misma. Con mis dudas y mis certezas medio-certeras. Me descubro un sentido del humor que no me sospechaba. Aparte del bastante sucio que me caracteriza. Esa nostalgia que me invade, ese sorprendente anhelo de lo que dejó de ocurrir... Esa necesidad compulsiva de música, ese impulso incontenible de correr en las mañanas, todo parece estar en su lugar.
Elvis me canta canciones de amor. Tengo que sacar la ropa de la lavadora y me da una flojera infinita salir de mi burbuja. Estoy en una época burbujeante de mi vida. Flotando al azar sobre la realidad, redonda, irisada y carcajeante.
No me apetece tomar mis dudas en serio. Ni las mías, ni las de los demás. Quiero desenfado y alegría. No importa bajo que forma. Hablando o sin hablar. Debatiendo o consintiendo. Como sea, pero por favor con risas de por medio. La seriedad no me sienta bien. Lo profundo es para mi una obviedad que tiene que quedarse así. Es decir evidente. Tácita. Implícita. Sin necesidad de ahondar en el tema. Se puede explicar y aclarar todo, menos eso. Si se mezclan los sentimientos con las formas, todo se esfuma... O no? No se. Y no me preocupa mucho no saber. Estoy aprendiendo.
Hoy, Barcelona sin... certezas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario