All of me... Why not take all of me?????
Si, que me tomen toda. Siento que me deshilacho. Me esparzo. En la galaxia. Siento que mi realidad se expande hasta el mareo.
Cuando uno tiene el síndrome de la cama voladora (generalmente después de una noche caótica), lo mejor es anclar un pie en el piso, tocar tierra, y luego, abandonarse, dejarse ir y aturdir, con la tranquilidad que sólo puede aportar el maravilloso pragmatismo de las leyes físicas las más elementales.
El universo es increiblemente coherente. Pero nos olvidamos que, a distancia de peroné se encuentra una superficie plana, que nos sostiene, con la cual, si establecemos un contacto sólido, se opera una magia. Nos serenamos mientras que estamos abducidos por túneles y curbas, sin gravedad alguna. Sin rumbo ni propósito.
Siento cada vez más las conexiones entre eventos y personas. Veo la gente y las cosas entrechocarse como una gran reacción en cadena de dominós, cuya figura estuviera metaformoseándose en permanencia. Es frustrante. Me siento adentro y afuera al mismo tiempo.
Somos muchos en sentirse así, sin embargo, seguimos entrechocándonos por costumbre, por comodidad o por reflejo pavloviano. Somos la generación "sin futuro". Estamos presenciando la muerte del proceso de vida. Las cosas duran cada vez menos, se tiran y se remplazan. Nacen y mueren en la indiferencia general. Pasa lo mismo con las relaciones. De todo tipo. Laborales, amorosas, amistosas. Cada vez se vuelven más agotadoras y más cortas.
Ya nada parece tener sentido y al mismo tiempo, todo es posible y hay tantos sentidos como hay de seres humanos. Estoy mareada.
Así que: a poner un pie (con calcetín que hace frío) en el piso, y a volar un rato sin rumbo, a ver a donde nos lleva.
Hoy, Barcelona sin... dramamine!!
miércoles, 13 de octubre de 2010
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