Este blog empieza hoy. Hoy fui a trabajar, como ayer. Pero antes de ayer todavía no trabajaba. Empecé hace 2 días. Telemarketing. O sea, lobotomía. Sin embargo, es un período extraordinario de mi (ya bien rocambolesca) vida. Vivía cómodamente en la capital de México. Dejé los rigores de Paris y de sus ambiciones a los 20 años, por las dulzuras del DF y su acojedor desenfado. Diez años después abandoné mi holgada rutina, hace dos meses, esta vez para enfrentarme a mi misma y a mis sueños.
Los sueños crean espejismos. Fue lo primero que vi llegando a Barcelona, un espejismo. Tuvo la decencia de su obviedad pero la obviedad pone cruelmente en evidencia la ceguera, y quien dice ceguera, dice obviamente imaginación... Viví lo que quería vivir en ese momento y me dejó sin dinero pero con harta efervecencia. Eso que viví cuando llegué, algunos lo llamarán engaño, yo lo llamaré ensayo, fue un simulacro de lo que hoy, precisamente hoy, me sirve para seguir adelante: tengo un objetivo. No muy claro, pero muy presente. Lo mío es el video, la imagen, el documental, el registro de vivencias, la memoria, la comunicación más ética y transcendental, sin palabras.
Todo el día tengo que hablar mucho, siempre lo mismo casi. Y sobre todo, "con la sonrisa en la voz". Hoy el cliente escuchó mi voz (las llamadas son grabadas para efectos de optimización de la verborrea comercial, así como del escrupoloso control de todos los elementos pudiendo influir en las estadísticas) y dijo que tenía una voz muy dulce y agradable. Pero que tengo que cuidar mis "eeeeeeeeeeeeeh". Tiene razon, tengo que estar más segura de mi misma, crear sin cesar y mandar toda esta mascarada a tomar por culo... cuando salga de la miseria, por supuesto. Y nada de "eeeeeeeeeeeeeeeeeh"! No señor!
Por supuesto, todos mis amigos que trabajan ahi estan un poco locos... o lo acaban estando al final del día. Tenemos que venderle a la gente una cosa de la cual no sabemos absolutamente nada, pero con el cual nos identifican todo el día. Hay 100 (y cada día son más) personas mas o menos en Francia que estan persuadidas que existe realmente una Mlle**** (claro, firmé un contrato de confidencialidad) que trabaja realmente en una editorial y que la razon por la cual les hablo es porque la revista se preocupa por cada uno de ellos en particular. Se sienten valorizados, en posición de superioridad, hasta algunos viejitos se sienten tristemente orgullosos de que alguien todavía piense en ellos.
El ejercito de hormigas con diademas esta extremadamente bien organizado, cada uno en su semi cubícolo, cada quien con una máquina que les regurgita incesantemente llamadas y más llamadas, al azar y completamente a discreción. Los jefes y supervisores estan a la periferia de la colmena. Como solo llevo dos días ahi todavía no sé bien quien es quien, y para ser sincera, prefiero no saberlo. Solo conozco a 3 personas, y a veces, durante las pausas, reimos hasta las lágrimas. Es la única manera de sentirse un poco más humano. Reir. Incluso en medio de una llamada. Una palabra mal dicha, un apellido ridículo, los tics y los rollos de los de al lado. Regresión total. Infantilización integral.
Y aqui termina mi reporte de hoy. Barcelona sin... dinero!
Los sueños crean espejismos. Fue lo primero que vi llegando a Barcelona, un espejismo. Tuvo la decencia de su obviedad pero la obviedad pone cruelmente en evidencia la ceguera, y quien dice ceguera, dice obviamente imaginación... Viví lo que quería vivir en ese momento y me dejó sin dinero pero con harta efervecencia. Eso que viví cuando llegué, algunos lo llamarán engaño, yo lo llamaré ensayo, fue un simulacro de lo que hoy, precisamente hoy, me sirve para seguir adelante: tengo un objetivo. No muy claro, pero muy presente. Lo mío es el video, la imagen, el documental, el registro de vivencias, la memoria, la comunicación más ética y transcendental, sin palabras.
Todo el día tengo que hablar mucho, siempre lo mismo casi. Y sobre todo, "con la sonrisa en la voz". Hoy el cliente escuchó mi voz (las llamadas son grabadas para efectos de optimización de la verborrea comercial, así como del escrupoloso control de todos los elementos pudiendo influir en las estadísticas) y dijo que tenía una voz muy dulce y agradable. Pero que tengo que cuidar mis "eeeeeeeeeeeeeh". Tiene razon, tengo que estar más segura de mi misma, crear sin cesar y mandar toda esta mascarada a tomar por culo... cuando salga de la miseria, por supuesto. Y nada de "eeeeeeeeeeeeeeeeeh"! No señor!
Por supuesto, todos mis amigos que trabajan ahi estan un poco locos... o lo acaban estando al final del día. Tenemos que venderle a la gente una cosa de la cual no sabemos absolutamente nada, pero con el cual nos identifican todo el día. Hay 100 (y cada día son más) personas mas o menos en Francia que estan persuadidas que existe realmente una Mlle**** (claro, firmé un contrato de confidencialidad) que trabaja realmente en una editorial y que la razon por la cual les hablo es porque la revista se preocupa por cada uno de ellos en particular. Se sienten valorizados, en posición de superioridad, hasta algunos viejitos se sienten tristemente orgullosos de que alguien todavía piense en ellos.
El ejercito de hormigas con diademas esta extremadamente bien organizado, cada uno en su semi cubícolo, cada quien con una máquina que les regurgita incesantemente llamadas y más llamadas, al azar y completamente a discreción. Los jefes y supervisores estan a la periferia de la colmena. Como solo llevo dos días ahi todavía no sé bien quien es quien, y para ser sincera, prefiero no saberlo. Solo conozco a 3 personas, y a veces, durante las pausas, reimos hasta las lágrimas. Es la única manera de sentirse un poco más humano. Reir. Incluso en medio de una llamada. Una palabra mal dicha, un apellido ridículo, los tics y los rollos de los de al lado. Regresión total. Infantilización integral.
Y aqui termina mi reporte de hoy. Barcelona sin... dinero!

Mola! Con ganas de saber si mañana sera un dia sin...
ResponderEliminarYeahhh... ya veras ;)
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