Bueno... resulta que al final la amonestación solo era amenaza. Al final me otorgaron el beneficio de la duda (la de ellos sobre todo) de si estaba yo bien informada (por ellos mas que nada). Asunto resuelto y todo el mundo feliz. Estoy aliviada a decir verdad, pero no pedía ningun favor. Se los dije. Así tal cual. No les pido favores, hagan lo que consideren justo y necesario. Asumo. Pero aún así me hicieron el favor. No iba yo a pelear. De ninguna manera. Aprendí la mansedumbre con ellos y les debía en esa ocasión de estar a la altura de tan dignas enseñanzas. "A win-win situation" como dirían nuestros amigos anglosajones.
El ambiente en la colmena se amenizó bastante. Huele a fin o a nuevo comienzo, quien sabe. La atmósfera se aligeró muchísimo. Por fin todo el mundo dejó de pelear contra la evidencia de su realidad. La inexorable impermanencia de las cosas lavó las culpas y hasta la desgana del cotidiano. Las risas han regresado a los cubículos, el cielo es más azul y hasta parecería que solo se estan acabando las vacaciones... Y no la campaña.
Mi vida se ha vuelto sumamente interesante, entre el proyecto de agencia, las clases de francés, los artículos que mando cada lunes (salvo hoy) a la revista de música, las conferencias, los eventos, la labor de tejer mi red de conexiones profesionales... todo eso es sumamente emocionante.
Por otro lado, mi salud me tiene preocupada. Va de mal en peor. La fiebre calienta estas lineas por cierto. Cada día que pasa es una incertidumbre permanente de como me sentiré al momento siguiente. Mi asma no me deja en paz. Los médicos son ineficientes. Me recuerdan F. "Pero ya vas a dejar de exagerar por favor?!". Acaso tengo que llegar en camilla para que me tomen en serio? El ibuprofeno que me recetaron 3 semanas seguidas, no sólo no surtió efecto, debilitando mis defensas, sino que despertó un asma que llevaba años sin manifestarse de semejante manera. Mi mente quiere avanzar pero mi cuerpo se rinde, débil, sin fuerzas, obligándome a vivir como proezas los esfuerzos más diminutos. Me pone de malas. No soy yo. No me reconozco. Sufro en silencio pero sin poder ocultar mi agotamiento, siento que se me nota en la mirada. Me siento apagada y no aguanto más. Hasta la noche es temible, con sus ahogos, sus agitaciones, sus ataques de tos... Y al final del tunel, ta vez, si me porto bien y dejo de exagerar... La cortisona.
Hoy, Barcelona sin... aire!
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Hey Drop, como los fantasmas me aparecí por este otro blog tuyo. Ojalá mejore tu salud, sentirse mal es lo peor, que joder. Saludos.
ResponderEliminarEl Reportero.